La dieta del sueño o cómo dormir bien ayuda a controlar el peso

FUENTE: vogue

E incluso, a adelgazar. Varios expertos en nutrición nos lo explican

Ana Morales — @anamorales_rom — Sí, la dieta del sueño existe. De hecho, dicen que la rápida recuperación que experimentan muchas modelos tras su maternidad se debe, en parte, al hecho de dormir las horas que necesita nuestro organismo. Y no, no estamos tratando de poner un nombre viral a una realidad obvia. Al contrario. Y es que, si hace tiempo se ignoraba el hecho de que dormir poco influía en nuestro peso, en la actualidad hay varios estudios que han demostrado la relación directa entre el sueño y nuestro metabolismo. Ponemos un ejemplo esclarecedor: una investigación de la Universidad de Michigan afirmó que durante un año una persona puede perder casi siete kilos durmiendo una hora extra al día. ¿Exagerado? No tanto.

“Se ha observado una relación entre una corta duración habitual del sueño y el aumento de peso”, nos explica el doctor Vicente Mera, especialista en medicina interna y medicina healthy ageing de SHA Wellness Clinic.  A lo que Lola García, experta en nutrición de Sha Wellness, añade: “Se ha vinculado un escaso periodo de descanso con un incremento del IMC (Índice de Masa Corporal)".

Pero, ¿qué pasa con nuestra grasa corporal cuando dormimos poco?

 Además de la explicación obvia–cuantas más horas pasamos despiertos más posibilidades de comer se presentan– hay otra realidad científica que explica cómo la cantidad de horas que dormimos influye de forma directa en nuestro metabolismo y en nuestro índice de grasa corporal.  Nos lo explica Elisabet Vázquez, dietista coach de PronoKal Group. “La falta de sueño afecta a dos hormonas que tienen una respuesta directa en nuestro comportamiento alimentario: la leptina y la grelina. La hormona grelina estimula el apetito y la hormona leptina da señales al cerebro de que estamos saciados. Los estudios recientes nos han indicado que con la falta de sueño disminuyen los niveles de sangre de leptina y aumentan los niveles de grelina. Es decir, esta combinación hormonal es la responsable de que al domir poco al día siguiente aumente el apetito y al cerebro le cueste mucho más sentirse saciado”. Además de todo esto, hay otra hormona que se ve afectada por la falta de sueño: el cortisol (hormona del estrés). “Tener el cortisol elevado durante largos periodos de tiempo está relacionado con el aumento de la grasa corporal. Además, la falta de sueño crónica disminuye la sensibilidad a la insulina lo que también favorece el aumento de grasas”, nos explica Natàlia Calvet, coach y experta en hábitos saludables.

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